1º DE MAYO 1886-2007

París: el 1° de Mayo en imágenes


A través de la historia no hay conquistas sin mártires
Uno por cada hora de "insolencia".

Ocho lideres fueron condenados en Mayo de 1886 por movilizar en las calles de Chicago a 80 mil personas que solicitaban que se anulara la ley de l8 horas de trabajo diario por una jornada más corta de 8 horas. Según estos “insolentes” (como los llamaba la prensa de entonces) esto era más digno para los que trabajan, mujeres y niños incluidos. 

Michael Schwab
Luois Lingg
Adolpf Fischer
Samuel Fielden
Albert Parsons
Oscar Heebe
Hessois Auguste Spies
George Engel

El relato de la ejecución

"...salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, le sujetan las manos por la espalda con esposas plateada, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos... abajo la concurrencia sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... plegaria es el rostro de Spies, firmeza el de Fischer, orgullo el del Parsons.
Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita que la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora... Los encapuchan, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos cuelgan y se balancean en una danza espantable..." 

José Martí 
(Corresponsal en Chicago de "La Nación" de Buenos Aires)


1° de mayo 1886 / 2007 
A.L. Un continente con vida propia

Por Juan Carlos Alarcón

Se pueden conseguir muchas cosas sin talento, pero no se puede hacer nada sin valor.

¡121 años desde aquel 1° de mayo de 1886! Y, hoy en día, el capitalismo continua a extenderse como un pulpo, viviendo momentos tan salvajes, que comienza a hacerles cosquillas hasta a los propios capitalistas del mundo. 121 años después la economía se ha globalizado y no tiene fronteras, el mundo del capital también ha decidido que el mercado del trabajo deba globalizarse. Curiosa evolución desde aquellos tiempos de la creación de los mercados nacionales que impulsaron las revoluciones industriales. 

El neoliberalismo se instaló con su esplendor en todo el planeta y va fabricando el desprestigio y la falta de credibilidad en la globalización. Cada vez se produce mayores desigualdades sociales y económicas. 

El 1° de Mayo, históricamente representa la reivindicación de los trabajadores frente a una clase poseedora de los medios de producción. 

Sin embargo, la aspiración del trabajador es solamente obtener un estatuto laboral digno, una mejor condición social y no tanta desigualdad como la que se observa donde los ricos cada vez se vuelven más ricos y los pobres más pobres.. 

Pero esta desigualdad no es únicamente entre un país y otro, se la observa al interior mismo tanto en países pobres como Bolivia, Guatemala o Nicaragua que en los países emergentes como Argentina, Brasil o Chile. También se la observa en los países ricos como Francia o Estados Unidos, donde la marginalidad y la violencia ganan de terreno, porque el crecimiento económico no llega a tocar las capas sociales más disminuidas, que subsisten a duras penas de las crisis económicas y sociales.

Dentro de este enjambre, este nuevo 1° de Mayo nos encuentra en América Latina, como que no es la región más pobre, pero sí como la región más injusta del planeta. Todavía se cuenta con más de 200 millones de pobres, ahora promovidos por políticas globalizadoras. El mundo está paralizado. La humanidad entera está destartalada y no llega a avanzar demasiado en el terreno de la distribución de las riquezas, que siguen concentrándose sobre sectores privilegiados. Hoy en día, el mundo es tan injusto como hace 121 años.

Las telecomunicaciones se perfeccionan día a día, Internet viste con colores simpáticos el universo y, la economía planetaria se cuadriplicó en el último siglo sin desarrollar un estado social de derecho. Todavía late en los oídos el informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo de 2004, dónde nos explicaba que mil millones de habitantes del planeta viven con menos de 2 dólares por día y, casi un tercio, con menos de 4 dólares. 1200 millones de personas carecen de agua potable. No hay dudas, la exclusión social es un problema mundial y seguimos sin una verdadera redistribución de las riquezas ni de los medios naturales profitables. 

En América Latina el promedio del crecimiento económico entre el 2004 y el 2007 fue más o menos del 4,6%. Frente a los stocks externos se les antepusieron políticas macro-económicas que parece dar buenos resultado. Se fortaleció la posición fiscal, hubo buena gestión de la deuda y las hiper-inflaciones se llegaron a controlar manteniéndose en un promedio del 6%. Argentina, Brasil y México han producido una fuerte rentabilidad, lo que hace que las acciones de las empresas latinoamericanas presenten un enorme atractivo para los inversores internacionales. Se avanza, sin dudas, pero en la vida real la corrupción, el tráfico de influencias y de amistades, los nexos familiares y afectivos continúan a integrarse en las estructuras económicas. Para el capital es mejor rivalizar que cooperar, y la competencia entre individuos ciudadanos lleva a perder de vista la concepción global del mundo. 

América Latina cuestiona la idea de un centro globalizador como lo quieren el FMI y La Casa Blanca que pretenden marcar conductas políticas y económicas únicamente desde el punto de vista de los acreedores. El G8 y el Club de París funcionan con una mentalidad colonialista. Desde el Renacimiento, para los europeos, el mundo estuvo repartido desde Madrid o Lisboa y ahora buscan hacerlo desde Londres y París. 
Las grandes empresas internacionales, según sus costumbres, generan posiciones y efectos globales que se impactan todavía sobre el continente Latino Américano, donde cada país de la región se vincula a la globalización desde su propia casa y sus propias posibilidades, y que también efectúa sus demandas y exigencias al mundo tratando de crear nuevas alternativas al neoliberalismo. La reunión del G-24 busca eso, pero por el momento es muy embrionario. 

Desde que la organización "La Noble Orden de los Caballeros del Trabajo de Chicago" en el 1886 hasta la fecha, los sectores dominantes tienen el ánimo de criminalizar todo movimiento obrero y social que busque un sistema de vida mejor. Lo hemos visto a lo largo de toda la historia de América Latina, y también se vio en Francia con los eventos de la "banlieue" en noviembre del 2005.

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