Imagen, palabra y vacío

Hugo Busso


La imagen congela el futuro, como una estatua eterna e inmóvil, intocable como un fantasma, que fija la intención representada. Hace "hablar" concretamente nuestro propósito de sentido, poniendo en apariencia la verdad. 

Pregunta inocente, de un niño no contaminado por "el saber" adulto: ¿de donde viene la luz que nos permite ver?, ¿del objeto, del mirar, del Sol, de "algo" trascendente, de una emanación inmanente?...posibles respuestas e hipótesis no menos perplejas e inverosímiles que las preguntas. Tema de un poeta, al que demandaran preguntarle a un físico que tratara de olvidar al místico, que borra al artista y preguntará al filósofo, y este en su ignorancia, hará renacer al niño. Este, asombrado, creara un relato fantástico que alterará sus emociones y sensaciones, rememorando las representaciones mentales que no dirige a voluntad, ya que no son suyas aunque las padezca, ni de nadie. 

Hiato de la representación y del concepto, llenado por la imaginación misteriosa de crear algo de la nada, el mundo como voluntad y representación, la corta vida del entusiasmo pleno, en una cara y el nihilismo angustiante, en la otra. Jano bifronte, Dionisos despedazado, eterno retorno, ciclo vital de nacer y morir, porque sí… Ni átomo como ilusión material concreta, ni mar inmenso eterno- cambiante- el mismo llenará el hiato. Ni Dios ni Tao, ni energía, ni sin nombre innombrable….. No hay "en ultima instancia". Solo ideas que forman imágenes hologramáticas, tendencia al infinito de la significación sin que sea lógico ni coherente parar en algún puerto. Negociar y navegar con las sirenas es preciso, el barco encallara de todos modos en alguna costa, en alguna playa de un continente estelar…, de donde viene la luz que enceguece. Allí, Tiresias nos dirá: no vi nada…

¿Participación o representación? ¿Por qué renunciar a la telepatía? La participación mística es la identificación con la experiencia. No hay afuera, no hay quien represente y acepte el hiato, no hay vacío ni todo pleno, hay solo unidad en múltiples manifestaciones y eventos concatenados. No es elección, es imposición de las posibilidades, de condiciones fractales e imágenes caleidoscópicas-holográficas. Podemos comprender las perspectivas cartesianas y empiristas, que creen que hay receptores-observadores pasivos, que reciben impresiones desde el exterior, las representaciones se dan, entonces, al interior (puesto en duda por la física quántica y las perspectivas filosóficas constructivistas) Tal vez como una fotografía bidimesional despojada de tactilidad, de olor, peso, …imagen-copia interior devaluada de lo "real"…tal vez… un empirismo ingenuo en su soberbia, revisado y criticado. Es como el sujeto de la filosofía moderna, una suerte de querubín sin cuerpo -o un eunuco en un harén-, copia devaluada del ojo de Dios (objetividad-verdad) que todo lo ve como es, sin ser visto. Moisés y Mahoma lo escucharon, luego trataron de escribir sus recuerdos y las representaciones de los sentidos. No fueron espectadores de una obra de teatro o de un cine, más bien de un radio-teatro sin electrodoméstico. ¿Hay palabras metafísicas sin antes ser físicas? El misterio y la duda no cartesiana queda: ¿quién habla?, ¿qué habla?, ¿habla?.... 

¿Quién es? Nadie, le dijo Ulises al Ciclope, la fuerza bruta del espíritu. Y este confundió la palabra con una cosa, el nombre propio con la persona, la máscara… y le costo un ojo, el único…. Ulises ganó la cólera de Poseidón, el Dios del mar y las profundidades acuáticas, que dificultó su regreso Itaca, su patria, allí donde esperaba, tejía y destejía Penélope. Escuchó en su retorno el canto de las sirenas, que lo llamaban desde la playa rocosa, sin acudir, auto-impedido, sufriendo y deleitado. Regresó transformado. Su perro, Penélope y su hijo Telémaco lo reconocieron, cada uno a su modo, cada uno a su tiempo… 

"Love hath reason, reason none,
If what parts can so remain "

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