Estamos de fiesta en Café Latino. El escritor y periodista argentino Luis Benítez, de nuestro equipo de colaboradores permanentes, ha ganado según anunció en Caracas la casa editorial "Ala de cuervo", editora del libro el premio otorgado por el Instituto Cultural de Aguascalientes y Azafrán, y Cinabrio ediciones.
El jurado, del primer certamen para obra poética publicada "Macedonio Palomino", estuvo compuesto por Juan Manuel Ramírez Palomares, Benjamín Valdivia y Eugenia Yllades, directora general de la editorial, que determinó otorgar el premio al libro La tarde del elefante y otros poemas.
La Editorial Ala de Cuervo también ha publicado de Benítez La novelística de Teódulo López Meléndez: escribir desde la
fisura
Es una sorpresa que no debería ser tal, ya que no es el primero ni seguramente será el último, porque sabemos que ya ha recibido premios, distinciones y publicaciones en Francia, Italia, Uruguay, Venezuela. Luís Benítez es miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía, Capítulo de New York, USA, con sede en la Columbia University; de la International Society of Writers (EE.UU.), de World Poets Society (Grecia) y del Advisory Board de Poetry Press (India). También se han hecho estudios e investigaciones sobre su obra, como por ejemplo el ensayo de Carlos Elliff Sobre las poesías de Luis Benítez, (Ed. Metáfora, Bs. As., 1991); Alejandro Elissagaray y Pamela Nader presentaron con la editorial Nueva Generación, de Buenos Aires Conversaciones con el poeta Luis Benítez, (Tomo I) y en 1997 el Tomo II.
Su perfil no es de este tiempo, es un renacentista que no se deja encorsetar por la especialización estrecha de una sola temática. Su obra ensayística es caleidoscópica, como sus poemas. Abarca desde poetas caídos del cielo como Juan L. Ortiz, hasta mitos de la literatura universal, como Jorge Luís Borges. Leer su poesía es una invitación a pasear por otros tiempos, sueños y ansiedades. Su escritura traslada a una atmósfera que rememora nostalgias emancipadas y solidarias, puentes que unen desiertos desesperados y selvas densas de amor y éxtasis humano. Sus metáforas rememoran personajes míticos y manos tendidas, que recatamos de su Antología poética, que será publicada en este año.
¡Felicitaciones Luís!, en nombre de OLA (Organización Latino Americana) y de todo el equipo de Café Latino
La Mano
Esta mano que tiendo
y que te aguarda
es otro vano prodigio,
otro milagro inútil
de la serie infinita
que nos rodea en silencio.
En la mañana que ha dejado
atrás las dos vigilias,
la del insomnio y la del sueño,
que también es posible,
la contemplo a veces con ese solo asombro
que reservamos para lo extraño.
Ha viajado conmigo toda la noche.
Quizá, no lo recuerdo, ha palpado
cosas que no tienen forma.
A su tacto se han abierto
puertas y se han opuesto muros
que tal vez no existen.
Ha temblado de frío o ha sudado
bajo climas que no cambian. Posiblemente
ha sido cortada, como en una noche
de 1676, y permanece intacta.
Ha de viajar conmigo por todo el día.
Es mi remedo: hará girar cerraduras,
tocará lo que ha sido tocado y tocarán los otros.
Todo es un infinito pasamanos.
Aceptará la alevosa amistad e intentará
disuadir las amenazas, que no son otra cosa
que equívocos de amor entre los hombres.
Y no desdeño que las horas de luz
la obliguen a papeles menores:
encender un cigarrillo o dejar
la humillación de la limosna
son parte del misterio donde actúa la mano.
Como yo, mi mano es algo que está
en el mundo para aceptarlo todo.
Ahora, que en la tarde,
cuando contemplo lo que escribe
estas voces sin el honor de algunas precisiones,
oscuramente comprendo
jirones de su metáfora. Como un libro sagrado,
celosamente guardado por el enigma de su lengua,
se ha desgajado otra día
por el paso de la mano.
Luís Benítez
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