| Una mujer en la Casa Rosada |
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Agustina Primo |
Octubre 2007. Segunda elección consecutiva y democrática que disfruta Argentina tras la crisis de diciembre del 2001, cuando Fernando De la Rúa abandonaba la presidencia a pedido del pueblo y una movilización espontánea tomaba las calles del país dejando sus huellas al grito de : " Que se vayan todos ".Luego, vino el desfile de presidentes que marcaba record ginnes en los libros " cinco presidentes en una semana " Ninguno encajaba con la situación, entonces probaba el siguiente, y así…hasta que Duhalde logró ocuparlo por un año, hasta llamar a elecciones. A él tampoco le correspondía el puesto.
Entonces comenzó la era Kirchner. No por mayoría de votos, sino por suma de circunstancias que lo ayudaron a que saliera elegido presidente de los argentinos para ocupar el puesto tan temido. Con un apoyo del casi 22% de la población inauguró su mandato. Balance positivo. Se ocupó de resolver temas que estaban enterrados, pero no solucionados. Bajo la bandera de los derechos humanos fue construyendo su camino, se atrevió a renovar la justicia, levantó la economía y restauró la imagen del Estado. Balance negativo. La economía que no termina de remontar, vivir cuesta muy caro. Entre algunas cosas y otras, Néstor Kirchner, pudo atravesar sin grandes sobresaltos cuatro años en la Casa Rosada. Por su parte no quiso la reelección. Los que llegaron más lejos dentro de los 14 candidatos que se presentaron a la candidatura como presidentes de la Nación, además de la ya electa Cristina Fernández de Kirchner, fueron: Elisa Carrió, Roberto Lavagna y Alberto Rodriguez Saa.
En medio de un clima indiferente, sin ansias de ir a depositar su voto a las urnas, la mayoría de la sociedad declaraba hasta el último momento no saber a cuál de los candidatos favorecer. Aunque éste es un dilema corriente en cada elección argentina, debido a que el voto es obligatorio, universal y secreto gracias a la ley Sáenz Pena del año 1912, sin embargo en estas elecciones la apatía era altamente preocupante. Los políticos por su parte, no se preocuparon en canalizar los votos del electorado. Los actos de campaña no fueron demasiado convincentes, no hubo una discusión ferviente acerca de las plataformas de los diversos partidos, a diferencia de otros años donde la exposición pública de los candidatos era de 24 horas sobre 24 horas. En estas elecciones encontramos, una candidata que ya se sabía de antemano que ganaría (una de las causas del poco entusiasmo por parte de los opositores) y que verdaderamente arrasó sobre sus adversarios. Las formulas presentadas estaban integradas por un candidato de cada partido. Debido a que el justicialismo y el radicalismo no tenían representante único, también hecho extraño, ya que la historia política de la Argentina a partir de mediados del 1900 se conoce en tanto que peronistas y radicales. Hoy día no sólo que no representan a su partido sino que se asocian a cualquier otro candidato, no importa su origen ideológico, por eso cada coalición fue un reflejo del mosaico de "no-ideas" que hoy día comparten las agrupaciones políticas. Pese a que estas elecciones no se manifestaron con el espíritu argentino de " diciembre del 2001 ", queremos creer que esta nueva presidenta, seguirá un camino que represente verdaderamente los valores que la sociedad argentina salió a buscar seis años atrás a las calles y aún está esperando. |