" Francia es considerado como uno de los países con mayor calidad de vida ya que la población disfruta de un alto grado de servicios, aparte de la sanidad que es una de las mejores del mundo ".
Sí, hablamos de ese país donde los derechos sociales se hacen o hacían valer. El cual es reconocido mundialmente a partir de sus premisas " libertad, igualdad y fraternidad ". Rousseau, Voltaire et Montesquieu. La revolución francesa.
País de cultura, donde se encontraban aquellos pensadores que tanto hemos escuchado hablar, estudiado, leído, releído y citado. Lugar de revoluciones sociales, Mayo del 68, modelo tomado por estudiantes de otros países del mundo, dónde cada movilización retumbaba y hacia cambiar el curso de las cosas.
Hasta el año pasado, al menos, cuando veíamos el último ejemplo plasmado en la lucha de los estudiantes, que sumada al apoyo de los demás sectores de la sociedad; padres, abuelos, trabajadores, se movían para anular la Ley de primer empleo (CPE) que el gobierno quería imponer. Hasta el 2006 los reclamos marchaban. Era un derecho que se había ganado, generaciones enteras dejaron sus vidas en la lucha con el fin de obtener mejoras laborales, sociales, en fin, humanas.
Todas estas virtudes francesas se están esfumando…se van…desaparecen…quizá para los tiempos que corren este término queda fuera de uso.
"Huelga ". Esta palabra hoy, octubre del 2007, no encuentra respuesta por parte del gobierno, pareciera que no cambia el curso de las cosas. No cabe en los nuevos planes, por el contrario, molesta y hasta se cuestiona su legitimidad. Al mismo tiempo, la sociedad francesa está siendo considerablemente divida. Por un lado hay quienes siguen en la lucha social, defendiendo su historia y reivindicando sus derechos. Por el otro, un sector que desearía seguir el modelo de Estados Unidos, " el sueño americano ". Sin embargo, este país, al que algunos admiran, en el cual el Estado ha sido desplazado por las leyes del mercado, tiene 21 de cada 100 personas que vive en la pobreza extrema, (datos que crecen día a día), esto se transforma en violencia que cobra sus víctimas a cualquier precio. No existe la salud pública y, para finalizar, los niños van armados al colegio. Asombrosa lógica la de este sistema.
Francia es uno de los países donde todavía pueden encontrarse sindicatos que defienden a sus trabajadores, un hecho que aún representa a su sociedad y eso es meritorio. Pero el gobierno, actualmente, prefiere olvidarse de ello y dar vuelta la página.
Si hoy en día estuvieran presentes, solo por un momento, todas aquellas personas que dejaron su vida por obtener los derechos de los estudiantes, de los trabajadores, en fin, del hombre; si por un instante vieran lo que se está haciendo de ellos… al final de cuentas, no podrían creerlo.
Es necesario avanzar, el tiempo lo pide, pero sin olvidar la historia. Para crecer correctamente es conveniente mirar hacia atrás para no olvidar, porque pisando la historia no se progresa.
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