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Algo pareciera no andar correctamente en Francia, hay un especie de desfuncionamiento entre el gobierno y la sociedad civil. Es una especie de contradicción entre la simpatía que continua despertando el presidente Sarkozy en la sociedad francesa con las acciones de gobiernos que está llevando adelante y que molestan a esa misma sociedad civil que sigue encontrándolo simpático. Es medio surrealista lo que se esta observando.
El transporte suburbano pasa de huelga en huelga dejando el país a pie, porque le están modificando el régimen jubilatorio,
Los estudiantes se sublevan y van de nuevo ocupando paulatinamente las universidades impidiendo que se den clases, porque con la ley de autonomía las universidades sólo pueden cubrir el 60% de su prepuesto, y deben salir a venderse a las empresas para poder continuar adelante. En el peor de los casos es el camino a la privatización de las universidades y, en el mejor de los casos, habrá dos tipos de universidades: una para los ricos y otra para los pobres.
Los aviones no logran despegar de las pistas en los tiempos previstos, porque también hay problemas con el personal de los aeropuertos
La policía gruña porque la hacen trabajar tiempo ilimitado sin darle ninguna compensación y como no pueden hacer huelgas ellos se exprimen devolviéndoles el teléfono a sus jefes por donde son llamados a intervenir.
Los mismos diputados oficialistas pegan el grito, porque ya no se los hace participar más en las reformas de Estado y tienen que votar con ojos cerrados todo lo que les llega del ejecutivo. Muchos piensan que la reforma judicial, les hará perder las próximas elecciones municipales ya que el electorado le hará pagar esos excesos.
Los pescadores hicieron huelga y Sarkozy fue personalmente a negociar con ellos. Por supuesto, le siguieron con el mismo movimiento contestatario los agricultores. El aumento del carburante también los asfixia y también quieren compensaciones.
Todos los días está saltando una nueva huelga o un movimiento de contestación en sectores diferentes ya sea en el sector público o en las empresas privadas. Y Sarkozy está en todos los frentes. El Parlamento es un grupo de políticos simpáticos que están de decoración y el Gabinete gubernamental es otro pequeño grupo de sombras. Pareciera que “Super Sarkozy” gobernara solo, a tal punto que en apenas 15 días pegó un salto al Tchad para rescatar salvos y sanos, dentro de una situación no muy clara, a los periodistas franceses y a la tripulación española. En su regreso triunfal tuvo tiempo de saludar a su colega español Zapatero, luego estuvo con los pescadores franceses, y en el avión se puso el smoking para cenar en Estados Unidos con su amigo Busch, porque la “Francia adora los Estados Unidos”. En todo caso fue lo que Sarkozy fue a decirles personalmente a los norteamericanos.
La Francia gruña, se revuelta, se queja. Pero, mientras tanto, Sarkozy continúa a ser simpático y las encuestas lo favorecen en ese sentido. Dicen que ahora tiene mucho tiempo para hacer de todo porque ya no tiene que regresar más a cenar a su casa, pero en ese terreno nosotros no entramos. Lo cierto que, como observadores de la sociedad y de la vida pública, nos da la impresión que, como dicen los propios franceses, hay algo que “ne tourne pas rond”...
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