Grecia e Italia reclaman sus tesoros a museo norteamericano

Luis Benítez

Todos los días podemos leer en los medios cómo se producen denuncias y reclamos respecto de piezas arqueológicas de incalculable valor, que están depositadas y en exhibición bien lejos de sus sitios de origen. En tanto, el contrabando y la compra y venta de estos tesoros de la antigüedad no cesa, sino que se incrementa en todo el mundo. Los perjudicados, mayoritariamente, suelen ser los países del Tercer Mundo, donde la falta de controles estatales, la ausencia de legislación específica o bien el desinterés por el patrimonio cultural se conjugan para posibilitar el tráfico y el contrabando por valor de millones de dólares. En ocasiones, las guerras también sirven para lo mismo, como ocurrió cuando la invasión norteamericana a Irak: amén de las ingentes bajas humanas y daños materiales, la invasión trajo aparejado el saqueo y posterior incendio del Museo Histórico de Bagdad, donde más de 3.000 objetos de su catálogo fueron destruidos o robados, inclusive algunos de ellos puestos en venta a través de Internet.

Pero en ocasiones, como éste que referiremos a continuación, el usufructo de tesoros de la antigüedad lo sufren los mismos países europeos. 

El Museo Paul Getty, de Los Angeles, EE.UU., ante la presentación de pruebas irrebatibles, tuvo que devolver al Museo Arqueológico de Salónica, Grecia, una corona funeraria de oro, de 2 milenios de antigüedad, que había retenido ilegalmente durante casi dos décadas. Además de la citada reliquia, el Getty se vio en la obligación de repatriar otras tres piezas compradas ilegalmente: una estatua de la diosa Koré, un relieve de la isla de Thasos y una antigua placa de mármol…

La corona funeraria en cuestión fue descubierta en 1992 en la localidad de Amfípolis, en Seres, al norte de Grecia, y vendida ilegalmente al Museo Getty al año siguiente. Las largas negociaciones emprendidas por el gobierno griego no sólo tuvieron por fruto la devolución de las reliquias, sino también el enjuiciamiento de la ex curadora general del museo Getty, Marion True, bajo los cargos de haber contribuido a llevar a cabo la compra ilegal. Mientras se espera que el proceso de True demande varios meses en los tribunales de Atenas, la defensa de la ex funcionaria del Getty alega que el caso ha prescrito. Marion True no se ha presentado a declarar en forma personal, sino que comparecen ante la corte sus representantes legales. Paralelamente, se espera que su situación se agrave, dado que no dejarían de incrementarse los cargos en su contra tras un allanamiento realizado por la policía griega en su residencia de la isla de Paros. En el procedimiento, las fuerzas de seguridad hallaron un alto número de antigüedades que todavía se encontraban en poder de la acusada. Según la prensa local, True enfrentará además cargos en su contra provenientes de las autoridades italianas, que manifiestan que la ex funcionaria se encontraría incursa en un supuesto contrabando de reliquias de ese origen.

Los tribunales de Atenas darán a conocer próximamente su decisión respecto del recurso de amparo presentado por la defensa de Marion True, mientras que el ministro de Cultura griego, Mijalis Liapis, hizo pública la presentación de un proyecto de ley ante el Parlamento heleno, que intentará proteger los bienes culturales poniéndole coto a las actividades de los contrabandistas internacionales de antigüedades. 

Su colega romano, Francesco Rutelli, presiona mientras tanto al museo Getty para que éste le devuelva las obras de arte que la cartera de Cultura italiana manifiesta que le pertenecen. El ministro Rutelli calificó de "inaceptable" la oferta del Getty, que se aviene a devolver sólo 26 de las casi 50 piezas italianas que el ministro reclama como propias en nombre de su Gobierno.