| Grecia e Italia reclaman sus tesoros a museo norteamericano |
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Luis Benítez |
Todos los días podemos leer en los medios cómo se producen denuncias y reclamos respecto de piezas arqueológicas de incalculable valor, que están depositadas y en exhibición bien lejos de sus sitios de origen. En tanto, el contrabando y la compra y venta de estos tesoros de la antigüedad no cesa, sino que se incrementa en todo el mundo. Los perjudicados, mayoritariamente, suelen ser los países del Tercer Mundo, donde la falta de controles estatales, la ausencia de legislación específica o bien el desinterés por el patrimonio cultural se conjugan para posibilitar el tráfico y el contrabando por valor de millones de dólares. En ocasiones, las guerras también sirven para lo mismo, como ocurrió cuando la invasión norteamericana a Irak: amén de las ingentes bajas humanas y daños materiales, la invasión trajo aparejado el saqueo y posterior incendio del Museo Histórico de Bagdad, donde más de 3.000 objetos de su catálogo fueron destruidos o robados, inclusive algunos de ellos puestos en venta a través de Internet.
El Museo Paul Getty, de Los Angeles, EE.UU., ante la presentación de pruebas irrebatibles, tuvo que devolver al Museo Arqueológico de Salónica, Grecia, una corona funeraria de oro, de 2 milenios de antigüedad, que había retenido ilegalmente durante casi dos décadas. Además de la citada reliquia, el Getty se vio en la obligación de repatriar otras tres piezas compradas ilegalmente: una estatua de la diosa Koré, un relieve de la isla de Thasos y una antigua placa de mármol…
Su colega romano, Francesco Rutelli, presiona mientras tanto al museo Getty para que éste le devuelva las obras de arte que la cartera de Cultura italiana manifiesta que le pertenecen. El ministro Rutelli calificó de "inaceptable" la oferta del Getty, que se aviene a devolver sólo 26 de las casi 50 piezas italianas que el ministro reclama como propias en nombre de su Gobierno. |