De la Agora a Facebook...

Angélica Montes

¿Son los espacios cybert, lugares de enajenación del pensamiento? Para los que observan con profunda desconfianza la tecnología y sus nuevos adeptos, y ven en esta una matriz que amenaza el pensamiento crítico no cabe duda que Internet con sus forum de discusión, sus blogs y su Facebook son los "nuevos campos de concentración metal" (Jacque Cheminade presidente de Solidaridad y progreso). 

En la Grecia antigua los hombres de la Poli hicieron de la Agora el espacio físico en el cual tenía lugar la vida social, política y comercial de los griegos. Junto a la Stoi Poikilé la toma libre de la palabra era la norma. El "amor" por el diálogo, público y directo, entre los depositarios de la dirección de los asuntos públicos es heredado por los romanos, quienes hacen del forum el equivalente de la Agora griega.

Durante los siglos XVII y XVIII los Salones literarios serán el escenario de debate entre los intelectuales de la época. En ellos los artistas, filósofos y humanistas de la época daban rienda suelta a la palabra y al verbo. En esos Salones se decidieron algunas de las batallas decisivas que permitieron el cambio de la vida política y social de la Europa enciclopedista y de la ilustración.

Estas prácticas parecen lejanas y anticuadas a una nueva generación de intelectuales y ciudadanos, que abrasan sin reparos la tecnología informática. La última década ha hecho de los espacios virtuales tales que los blogs, los forum de discusión y recientemente Facebook, los nuevos canales de discusión por los cuales pasan las opiniones políticas, las preferencias culturales, sexuales y religiosas de quienes participan. 

Este espacio no "territorializado" e inmaterial ofrece el ejercicio de una libertad sin límites que en ocasiones puede rayar en la tiranía de las mayorías y el abuso. En la tiranía de una opinión que se impone a las mayorías a partir de la legitimidad cuantitativa que puede acompañar una medida o causa apoyada desde el espacio cybert; abuso porque se puede decir casi cualquier cosa sin control y sin ley, pues de momento no existe una legislación que llegue a controlar lo que ocurre en estos escenarios virtuales.

Frente a ello no es absurdo suponer el peligro de la existencia de una especie de telaraña de informaciones compartidas, en la cual es posible rastrear los gustos, tendencias, militancias y estilos de vida de todos los que están conectados en la red. Es este temor el que permite presagiar que las "telas de araña virtuales" como Facebook, son una especie de campos de concentración de los espíritus en los cuales todo trazo es recuperado y archivado, cada palabra que digamos queda registrada en la "Matrix" de la net, ese gran Otro numerizado. Debemos ver en todo ello ¿el regreso del Big Brother al cual nos estaríamos sometiendo sin resistencia? ¿Un nuevo panóptico al servicio de las agencias de información de seguridad nacional del mundo? y ¿un centro de comercialización de productos de consumo a través de la publicidad que circula non stop?.

La interactividad de los espacios de discusión virtuales ha sido saludada como la posibilidad de reunir el mundo en una aldea global y temida, como el final de las relaciones ínter subjetivas y autenticas. El camino hacia la unidimensionalidad del pensamiento y la reedificación de la vida interior del hombre de hoy. El cinema ha ofrecido un ejemplo de esta situación a través de la trilogía de Matrix (1999) en la que los individuos son instrumentalizados, convertidos en la fuente de energía que alimenta la red y, a cambio, esta les ofrece la virtualidad para escapar de lo real.

Sin necesidad de entrar en un discurso apocalíptico que prona el síndrome de "1984" (G. Orwell / W. Gibson) o la teoría del complot de la Matriz no podemos desconocer que los nuevos espacios de discusión virtual presentan una paradoja: de un lado la conexión sin fronteras y sin intermediarios entre miles de personar que discuten acerca de temas diversos puede servir a movilizar causas de bien común. De otra parte, la posibilidad de ser reperados y etiquetados como terroristas, comunistas, de extrema derecha, etc, ya que nuestros pensamientos se vehiculan y se dejan saber a todo aquel que pueda tener acceso al net. No olvidemos que a partir de 2001 la política de seguridad nacional domina el escenario político de los Estados occidentales, esta penetra las discusiones entorno a cosas y aspectos esenciales de la existencia política y social de nuestras sociedades. En esa paranoia de "la caza" del terrorismo cada palabra y cada discusión que pueda ser susceptible de sospecha de terrorismo, de traición o de ofensa a la democracia es objeto de persecución. Ante esto queda saber si ¿somos verdaderamente libres de discutir sin límites y sin censura en los espacios de discusión virtuales? ¿Dónde está el límite y las reglas a no sobrepasar cuando se participa de estos espacios?.