Hacia una nueva economía social, como alternativa a la economía neoliberal

Luis H. Busso

Cuando comienza la irrupción del neoliberalismo como consecuencia del derrumbe de los países socialistas encabezados por la ex-URSS, ni la economía estatal ni la economía social estaban preparadas para enfrentar el embate de las grandes empresas multinacionales. De allí que numerosas grandes empresas de ambas economías desaparecieron o quedaron reducidas a condiciones de sobrevivencia. 

Sin embargo, más que la desaparición, los grupos económicos estaban interesados en que las megaempresas estatales y solidarias se transformasen en empresas de capital, lo que determinó en muchos países esa avasallante campaña privatizadora que puso en manos del capitalismo neoliberal a miles de grandes empresas de la economía estatal. 

Asimismo, muchas megaempresas de la economía solidaria (en especial Bancos, empresas de consumo y de salud, etc.) no resistieron el canto de sirena de las grandes empresas de capital y transformaron su gestión democrática en gestión capitalista. 

Por cierto que esta imparable marea neoliberal no excluyó a numerosas pymes (pequeñas y medianas empresas capitalistas) que, o sucumbieron al darwinismo social (el pez grande fagocitando al mas chico) o se sometieron a las condiciones de los grupos económicos.

Ese triunfo económico se extendió a la vez a lo político y lo social, ya que los grupos económicos fueron subordinando a sus intereses y objetivos a los dirigentes mas representativos de la vida política y la vida social, convirtiendo al capitalismo neoliberal en un modelo de minorías económicas, políticas y sociales dominantes, de las que una de ellas, la de los grupos económicos, desempeña a la vez un rol hegemónico. 

Fue, en suma, el momento del "fin de la historia"; el gran momento del neoliberalismo triunfante que parecía destinado a reinar eternamente.

Hoy, toda esa euforia ha concluido. El fracaso del Modelo Neoliberal es tan estruendoso, que a pesar de producir lo necesario para garantizar la vida de todos los seres humanos, miles de personas mueren diariamente por hambre o por enfermedades evitables. Y está conduciendo al planeta a un desequilibrio ecológico de tal magnitud que puede adquirir proporciones definitivamente irreversibles. 

De allí la creciente conciencia mundial de volver a revalidar la función del Estado y de la economía solidaria, pero enriqueciendo la gestión de ambas con una activa y conciente participación democrática de los sujetos fundamentales de la economía, es decir trabajadores, usuarios, consumidores, proveedores, etc. Y contando además como aliado fundamental a las Pymes capitalistas, dado el rol positivo que cumplen al promover empleos y favorecer el desarrollo de las economías regionales al invertir sus ganancias en sus lugares de radicación. 

Partiendo de estas nuevas ideas, en algunos países como Argentina está comenzando a gestarse la idea de avanzar hacia una Nueva Economía Social que además de las tradicionales empresas solidarias y estatales, contemple la creación de Empresas de Propiedad Pública. Los activos de estas nuevas Empresas Públicas no serían propiedad del Estado ni propiedad de sus socios, sino propiedad de la comunidad.

Pero su modalidad de gestión contemplaría la intervención del Estado a través de un representante jurídico, y a la vez, como en la economía solidaria, la participación democrática de sus trabajadores, usuarios y consumidores en sus niveles de decisión y de dirección. Se trataría en suma de reintegrar a la sociedad las grandes empresas privatizadas, pero incorporando la democracia participativa a efectos de que la gestión de los representantes y la cogestión de los representados conviertan a ambos en corresponsables de los objetivos convenidos.

Esta Nueva Economía Social, integrada por Empresas Públicas y Empresas Solidarias, y contando como aliado fundamental a las pequeñas y medianas empresas de capital, está comenzando a ser visualizada, reiteremos, como un Nuevo Modelo Económico Alternativo, capaz de reemplazar al Modelo Neoliberal vigente.