| Entre lo que se dice y lo que se hace | |
| Los tibios acuerdos entre los ocho países más ricos y contaminantes del planeta. | |
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Hugo Busso |
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El desafío ético actual, en la filosofía, la ciencia y la política, es el problema de la vida y el cuidado de lo viviente. Esto se vio reflejado la primera semana de junio en las discusiones políticas sobre el recalentamiento del planeta, por el grupo de los ocho países más ricos, poderosos y contaminantes, según los datos disponibles oficiales y comparativos de la comunidad científica internacional. Reunidos en Heiligeindamm, Alemania, con la presencia en las calles de las organizaciones y asociaciones ambientalistas y altermundialistas, que manifestaron y presionaros a los presidentes.
La conclusión del encuentro oficial fue que estos ocho países deben dejar de crecer las emisiones de gas causantes del "efecto invernadero". El G8 es responsable del 40 % actual de las emisiones de CO2 del mundo. La prevención de los científicos y expertos sobre este tema es mucho más profunda y alarmante que el accionar político estatal y de las instituciones mundiales. |
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| Existen dos perspectivas claramente diferenciadas en la prédica económica-política acerca de ¿qué hacer?, en referencia a los problemas ligados al alarmante recalentamiento del planeta y las consecuencias negativas de la sociedad de consumo sobre la biodiversidad. Una, la perspectiva ideológica unidimensional oficial, de los gobiernos y de la mundialización económica, conocida como neoliberalismo. La otra perspectiva, la de los movimientos, asociaciones y organizaciones ambientalistas y sociales no gubernamentales, desde una perspectiva ideológica critica a los tibios acuerdos sobre el recalentamiento planetario. Estos actores sociales dicen apoyarse en una visión científica bio-económica multidimensional, plural y trans- disciplinaria. Ambas se reflejan en los medios de comunicación, apareciendo definidas ideológicamente y haciendo uso del discurso científico para legitimarse. | |
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¿Cuál es el problema?
La economía es quien, en última instancia, enmarcó la discusión, en esta cumbre de presidentes ¿Qué es lo que pone en relación el discurso económico? Podemos decir, esquemáticamente, que la economía pone en interdependencia tres esferas: 1. La naturaleza, de la que la actividad humana saca sus recursos y produce desechos 2. Las sociedades humanas, con la doble finalidad de satisfacción de los deseos humanos y los medios, es decir, la provisión de los servicios productivos. 3. La economía en sentido estricto, en la que se efectúan la transformación óptima y la repartición de los recursos. |
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Entonces, ¿cuál es el problema? El problema reside en que la economía actual de la mundialización en curso, el neoliberalismo considera la eficacia del sistema en la cantidad de riqueza producida, regulada por "la racionalidad" del mercado. Teniendo de hecho la idea ciega de una naturaleza inagotable y dominable humanamente. Así es que el G8 es responsable histórico del 86 % de emisiones de CO2, después de la era preindustrial.
Estas ideas sesgadas a la regulación del mercado, son consideradas parcialmente por la crítica de los sectores alternativos y altermundialistas, acotadas a ciertas regulaciones específicas, pero no aceptando que sean absolutizadas. En la perspectiva dominante, la "mano invisible del mercado", como principio regulador, va junto a la idea propiedad (de bienes tangibles e intangibles). Este concepto sigue siendo estructurante de los discursos políticos liberales, jurídicos y económicos. ¿Todo es mercancía?, ¿es justo hablar de propiedad privada de bienes indispensables (biológicos y simbólicos) para la totalidad de lo viviente? Las dos perspectivas La primera perspectiva, es decir el discurso dominante del sistema económico, tiene como obsesión la ganancia y así ha subordinado y marginalizado la dimensión de la política, el ambiente y la cultura. También ha subordinado los aspectos productivos de la economía al capital financiero, debido a que son menos rentables que la mera circulación del dinero. La unidimensionalidad de sus criterios se tornan peligrosos y atentan a la diversalidad, es decir, la pluralidad de lógicas de lo viviente y de las formas y modos de pensamiento, organización social y circulación de los productos humanos. Este "pensamiento único" y unidimensional, hace una suerte de "economismo religioso", un credo absoluto del neo-liberalismo, una devoción dogmática, cerrada, de peligrosas consecuencias actuales y catástrofes ambientales, tanto en el presente como para las generaciones futuras. No solo de la especie humana, sino para la biodiversidad. Este reduccionismo margina y subordina aspectos centrales y estratégicos de lo viviente al mercado. Desde los sectores ecologistas, esto reclama una crítica desde la exterioridad de su sistema de valores, creencias y evaluaciones de sus impactos. |
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La segunda perspectiva, sostenida por las asociaciones y los movimientos altermundialistas, rechaza esta unidimensionalidad. Ante la mundialización económica en curso, hay una alternativa multidimensional que considera que de la vida en común nacen deseos individuales y colectivos de comunicación, de salud, de investigación, de educación que no pueden estar subordinados a las lógicas e imperativos de la ganancia. Contesta la idea reguladora del mercado, como una regulación particular entre otras. Algunos, llegan a proponer "la décroissance" (decrecer), es decir, dejar de la lado la idea y neurosis del crecimiento económico, aceptando la idea de decrecer responsablemente, en los países del capitalismo central. |
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Además, la restringida absolutización de la propiedad ligada a la búsqueda de ganancia individual queda puesta entre paréntesis ante la necesidad y realidad de la propiedad pública de espacios y bienes, que no aceptan propiedad y usufructo restringido de minorías privilegiadas de países, clases y personas. Se considera que los bienes públicos (sean naturales o públicos) pertenecen a la humanidad y a la especie humana y su gestión condiciona la actividad mercantil, por lo tanto, la regulación mercantil es una entre muchas posibles. Las normas de gestión de la naturaleza, los derechos fundamentales de la humanidad, le derechos de los trabajadores delimitan el marco en el que debe limitarse el juego de la optimización económica. El debate tiene muchas ramificaciones, de actualidad política y de decisiones estratégicas a futuro. A grandes rasgos, podemos decir que el pasaje de la sociedad industrial y colonial a la sociedad de la información esta en plena construcción e innovación permanente, en la época de la mundialización económica. Pero de diferentes maneras, según los bloques geopolíticos y con consecuencias difusamente mensurables. Finalmente, los responsables están diseminados en las redes institucionales y nunca queda muy claro quien y como han contribuido al estado actual de los problemas y sus ramificaciones. Por ejemplo, la desindustrialización y la deslocalización de empresas en América latina y Europa tienen causas económicas y políticas diferentes y consecuencias socio-ambientales desiguales. La producción se deslocaliza, la concepción (la producción de ideas y de saber) es localizada. La importancia de la concepción y de la fabricación del primer bien es fundamental, en lo que concierne por ejemplo a los derechos sobre los medicamentos y las patentes tecnológicas. En ese sentido, la producción se torna secundaria, por el progreso de la técnica y de la productividad. La especialización de los Estados Unidos en la innovación, dejando a los otros la prescripción es ejemplar. La concepción, la prescripción y la producción, tres tareas que es necesario diferenciar para comprender la mundialización económica y el nuevo contexto social y político mundial, especialmente de América Latina y Europa. Los desafíos ligados a la biodiversidad y las posibilidades de vida de las futuras generaciones de lo viviente, ponen al descubierto las limitaciones del capitalismo como modo de gestión y reproducción. La configuración de actores y de movimientos sociales va de la mano con la geopolítica mundial. Las relaciones políticas entre el centro y la periferia han cambiado, en relación al contexto colonial. El neoliberalismo deviene un obstáculo eurocéntrico permanente, porque retoma la visión colonial europea y nord-americana de dominio y superioridad. En consecuencia, los desafíos y las posibilidades de cada parte también son un obstáculo y a la vez, una posibilidad de salirse del juego histórico complementario del colonialismo y la destrucción ambiental. |
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