A propósito de la filosofía latinoamericana

Angélica Montes Montoya

"No somos europeos, no somos indios pero sí una suerte de intermediario entre los aborígenes y los Españoles" Esta afirmación pronunciada por Simón Bolívar durante el congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819, es la síntesis de la compleja tela de fondo ligada al mestizaje en que están confrontados los intelectuales que hablan de una filosofía latinoamericana.

La cuestión de la identidad de una filosofía latinoamericana, en tanto que grupo del pensamiento auténtico, no es nueva; sin embargo resta todavía una pregunta abierta. 

En el artículo titulado " América Latina: largo viaje hacia sí misma " publicado en el 1978, el filosofo mexicano Leopoldo Zea trata el hecho histórico del mestizaje étnico en la cultura latinoamericana, como un elemento importante cuando se trata de definir le esencia de esta filosofía. En esta ocasión, Zea pone a la luz (representando así los propósitos del celebre José Martí) que "América no es un enorme vacío que debe ser llenado siempre sin cese" Para él, se trata de una cultura impregnada de compuestos europeos, pero también de indígenas y negros. Es justamente eso que hace de la América Latina la síntesis de las "tres formas del mundo" y que produce entonces su autenticidad. 

Esta particularidad conduce a los filósofos latinoamericanos a entamar desde el siglo pasado (1950 - 1970), en una época que coincidían con el nacimiento del movimiento socio-político anticolonialistas y pro nacionalistas, el proyecto de liberación intelectual que le permitía de "fundar" una filosofía latinoamericana independiente. Es decir, una filosofía que los confrontaría con las propias acciones delante de la realidad. 
¿Podemos hablar, por tanto, de una filosofía latinoamericana, independiente de toda interacción con las otras culturas y filosofías?

A este propósito, en son artículo "El Pensamiento de la Filosofía Latinoamericana", Pablo Guadarrama (filósofo cubano) entre prende un análisis del sentido que toma la palabra "autentica" en el caso de la filosofía latinoamericana. El señala que autores como Salazar Bondy, Leopoldo Zea y Enrique Dussel comparten el hecho de ser portadores de la idea de una Filosofía de la Liberación. 

Por un lado, según Guadarrama, para Bondy y Zea esta filosofía debe terminar en una ruptura con la tradición, con los modelos y los métodos filosóficos pasados. Para ellos la imitación fue la causa de retardos políticos y sociales dados bajo el desarrollo y la esclavitud "neo-colonial yankee" 

Por otro lado, Dussel va al extremo de esta teoría y se vuelve regionalista, sobre estimando la idea de una filosofía latinoamericana, a tal punto, que termina por afirmar que América encarna la era antropológica de la filosofía, como en su época los griegos encarnaron la era fisiológica, los pueblos de la Edad Media la filosofía teológica y los modernos la logológica (filosofía de las ciencias).

Según el filosofo cubano, para Dussel la filosofía latinoamericana es la Filosofía de la Liberación, esa que él presenta como una suerte de metafísica en la cual se reconoce el ser latinoamericano como el no-ser (el marginal) situado en la afuera, en la periferia mundial y confrontado al ser de cultura europea. Dicho de otra manera, la Filosofía de la Liberación busca el reconocimiento político, social y económico de los hombres latinoamericanos diferenciándose en eso de los europeos. Esta niega la homogenización y reivindica la pluralidad de la cultura como liberación. 

La concepción de Dussel, en torno de una filosofía antropológica, es para Guadarrama infundada, principalmente porque la cuestión del hombre fue siempre presente, a un nivel más o menos elevado, en la filosofía universal. Eso que se lamenta más Guadarrama en el cuestionamiento de la Filosofía de la Liberación, tal que Dussel lo ha nombrado en su estudio, es que esta sea reducida a una filosofía de la literatura antropológica latinoamericana, a una estética y a una ética donde las especificidades indígenas y negras hacen autenticidad, alejándose así de las preocupaciones políticas y sociales. 

De otro modo, cuando se trata de hablar de la autentica filosofía latinoamericana y de su independencia, no es necesario para Guadarrama partir a la búsqueda de nuevas proposiciones filosóficas y políticas en ruptura total con eso que es europeo; 

en tanto que ya existe una que se mostró eficaz al momento de resolver los problemas sociopolíticos de la región, esa del marxismo-leninista (a partir de la cual una revolución puede ser engendrada así como una transformación cualitativa de las condiciones del subdesarrollo y de la marginalidad en la cual son considerados los hombres de América Latina) 

¿Pero, las críticas de Guadarrama son realmente fundadas? Habría que decir, que en el caso de Zea y Dussel no lo son. Zea, por ejemplo, no está en adecuación con el modelo de "ruptura" radical en cuanto a una alternativa por la filosofía latinoamericana. El mismo afirma que "las experiencias europeas y americanas serán de buenas experiencias si ellas son puestas al servicio de América Latina y de su cultura, animada por esta" El también afirma que en América la filosofía comienza por ser una filosofía de su propia historia, una historia inevitablemente ligada a esta de la filosofía europea. 

El hecho de que Dussel no se ata a la proposición marxista leninista, como lo hace Guadarrama, no implica que sea un burgués ultra liberal incasable de ver una alternativa socialista como lo pretende el filósofo cubano. 

A la lectura de otros artículos de Dussel, se da cuenta que no está pronto para limitar la riqueza de la filosofía latinoamericana a las cuestiones políticas y sociales. La dimensión de la ética y de la estética igualmente toma un valor significativo que no debe ser gastado por las necesidades inmediatas y por el deseo de abandonar la miseria del subdesarrollo. 

Una vez que esas percepciones de Dussel son evocadas, se podría pensar que las críticas de Guadarrama deben estar consideradas como "advertencias" señalando las direcciones hacia las cuales los filósofos latinoamericanos no deberían avanzar. 

Dada la historia cultural de ese continente sería distraído de fundar una filosofía latinoamericana separando los elementos europeos, ya que los elementos europeos hacen parte de la identidad latinoamericana. 

Además, se puede responder al interrogante inicial diciendo que no es ocupándose de la filosofía europea que la filosofía latinoamericana llegará a existir, porque ya lo es más allá de su autenticidad y de su carácter pluridisciplinario. 

No hay tampoco que hacer la herencia de un humanismo literario cuyo fin sería sólo alcanzar, vía la literatura, la aceptación del ser latinoamericano. No se trata que los otros (europeos y norteamericanos) sepan como es este hombre, que lo acepten y paren para evaluarlo, sino de cambiar cualitativamente sus condiciones reales de vida, eso que se obtiene gracia a los cambios positivos en las practicas políticas, sociales y económicas de esos países.

¿Cuáles son pues los desafíos que se les ofrecen a los filósofos latinoamericanos? No van a imitar sino no van tampoco a alejarse del elemento europeo; van a adoptar o "a nacionalizar" la filosofía y el modelo sociopolítico el más adaptado a la realidad latinoamericana y esta elección debe hacerse tomando en consideración las condiciones actuales de la gente. Pues no les convendría aislarse del consenso político mundial. 

Esto implica, para un filósofo como Guadarrama, una complejidad, porque por ejemplo el neoliberalismo como política socioeconómica mundial no corresponde a sus posibilidades efectivas. Es sin embargo el modelo que predomina.

Así es como se complica la marcha de los filósofos latinoamericanos, las proposiciones que sugerirán deberán tender a superar el subdesarrollo y reivindicar la particularidad "selección étnica " de la cultura latinoamericana, sin ponerse sobre la espalda los países poderosos y desarrollados.

Bibliografía Consultada

Dussel, E, Eticidad de la existencia y Moralidad de la praxis latinoamericana. En Etica Latinoamericana. Ediciones El Buho, Bogota 1982
Dussel. E, La Filosofía de la Liberación en Argentina: irrupción de una nueva generación filosófica. En Qué es eso de Filosofía de la Liberación?. Ediciones El Buho, Bogota 1970
Guadarrama. P, El pensamiento filosófico latinoamericano. En Cuaderno de filosofía latinoamericana, Bogota 1989
Marquez.G, Enrique Dussel: filósofo de la liberación latinoamericana. En Introducción a la Filosofía de la Liberación. Ediciones Barcelona, Bogota 1980
ZEA Leopoldo, América Latina: largo viaje hacia si misma. En Filosofía de la Cultura Latinoamericana, edición El Buho, Bogota 1981