¡Hasta que la muerte no nos separe!

Juan Carlos Alarcón

Se dice que hay relaciones de pareja muy complicadas, que hay amores que se escapan hasta del cuadro íntimo pasional y obligan a la gente a tomar partido en ello. El matrimonio de Frida Kahlo y Diego Rivera pareciera ser la expresión de ese tipo de relación. Los dos son considerados como grandes artistas del siglo 20 y después de muertos continúan sus discordias.

Hace 50 años murió el pintor Diego Rivera considerado como el mejor, o en todo caso, como el artista más conocido internacionalmente que produjo México durante el siglo pasado. Sin dudas era una fecha para que ningún museo lo olvidara y se lo conmemorara con grandeza. Pero su mujer, fallecida en el 1954, viene de cumplir 100 años de su nacimiento y ahora está más a la moda. 

El Palacio de Bellas Artes, considerado como el máximo recinto del arte y de la cultura mexicana, conmemora a Frida Kahlo con una gigantesca exposición colgando 354 obras: 65 oleos de autorretratos, 45 dibujos, 11 acuarelas y 5 grabados, además de exponer documentos inéditos y manuscritos de la artista. Solamente el primer día, en junio, 8000 personas pasaron por las 8 salas del Palacio. También se publica un libro "El ropero de Frida" en una edición de lujo que no estará al alcance de los amantes del arte, a pesar que el libro fue meticulosamente coordinado por la Zweig Editora, el museo "Dolores Olmedo" y el propio museo "Frida Kahlo". En México hay una "fidrolatría" en plena efervescencia con innumerables biografías, tapas de libros y revistas, muñecas, títeres, obras de teatro, películas, programas de televisión y hasta remeras con el rostro de la sufrida artista. 

Por supuesto, los dos campos se atacan unos a los otros. Los dos artistas tienen sus propios museos, sus adictos y detractores. De Rivera, nadie se acordó institucionalmente hasta el presente. Nadie o casi nadie, porque solamente salió la propia hija, Guadalupe Rivera Marín, que junto a la escritora Lupe Marín dieron una conferencia en el modesto Centro Cultural Muros para recordarlo. Allí, un periodista del diario de Morelo comete la indelicadeza de preguntarle a Guadalupe ¿por qué ella no se dedicó a la pintura como su padre? Y ella respondió: "No quería ser mala pintora como Frida a quien mi papá le terminaba sus pinturas". 

Otros intelectuales como la escritora Elena Poniatowska, también pegaron el grito en el cielo lamentándose que esa "fridomanía" borrara la imagen del celebre Diego Rivera. Y hubo quienes fueron más lejos. El poeta y novelista Oscar David López dijo que "Frida es una mina de oro como la artista que explotó a tope su desgracia". Más aún, aclaró que Frida "era más interesante como sujeto de psicoanálisis".

Detractores y partidarios de uno y del otro, continúan a arrojarse con dardos envenenados. Pero ¿quiénes fueron los integrantes de este matrimonio que siguen dando que hablar después de sus fallecimientos? 

Frida Kahlo era una mujer temperamental, militante comunista, defensora de la libertad de las mujeres, de la bisexualidad y gusta tanto de la libertad como de los placeres, está muy marcada por las tragedias de su vida. A los 8 años una poliomielitis le deforma su pie derecho. A los 15 años conoce a Diego Rivera que es 24 años mayor que ella de quien queda embarazada, perdiendo luego el feto. A los 18 años tiene un grave accidente cuando el ómnibus que viajaba choca con un tranvía, y una barra de hierro atravesará su cuerpo desde el estomago hasta la vagina. Sus piernas y sus vértebras sufrirán secuelas graves, por lo que tuvo que soportar 7 operaciones sucesivas de la columna vertebral. Pero ella posee una fuerza enorme por vivir a pesar que era depresiva. Ella no podía tener hijos y cada vez debía abortar. Todas estas tragedias marcaran su pintura.

Diego Rivera era un artista carismático, desmesurado en todo, en su energía, en su capacidad de trabajo y hasta en su corpulencia física. Su necesidad por encontrar una identidad mexicana la busca entre las poblaciones indígenas e inaugura el periodo de los grandes murales. Rivera tiene una militancia activa en el PC mexicano y es reconocido mundialmente como artista. 

A esos dos monstruos del arte los unió una pasión desbordante por todo lo que hacían, desde la pintura a la vida matrimonial. 

Para Rivera el arte era la identidad mexicana que lo exprimía en sus grandes murales cargados de ideología. Para ella, el arte era intimista y visceral, y producía sus obras rodeada de espejos pintándose ella misma. "Soy el tema que conozco mejor" sabía explicar. 

Dos personalidades de esa naturaleza no podía otra cosa que producir chispas permanentemente, alimentando los rumores de la patriarcal y puritana sociedad mexicana. Para Diego Rivera la monogamia no era su fuerte, ella misma era su tercera esposa, y las amantes se sucedían unas a las otras. Pero ella tampoco se le quedaba a la zaga y, por su lecho, pasaron también hombres ilustres que alimentaron su pasión por el sexo, como León Trotsky, Heinz Berggruen y el escultor japonés Isamu Noguchi. A Rivera le gustan las jóvenes y no lo esconde. El matrimonio de ellos escandaliza tanto la sociedad burguesa mexicana como a los miembros del partido comunista donde los dos son grandes militantes. Pero, a su manera, ellos se aman así, salvajes, apasionados y creativos. Sin embargo, ella decide separarse, cuando su marido pasó los límites viviendo una relación amorosa con Cristina, su hermana menor, que le servía también de modelo. Todo habría terminado allí en un simple divorcio; pero el amor tiene esas cosas incomprensible. Seis meses más tarde, Diego Rivera corta su relación con su cuñada y vuelve a casarse un año más tarde con Frida. La muerte de ella a los 47 años los separó definitivamente. 

Este año 2007 se conmemoran la desaparición de ellos dos. A Diego Rivera los intelectuales del mundo entero querían verlo, conversar con él y hacerse amigo. El recibía a todos los que viajaban desde Europa, su casa era tan grande como su corazón. Este año, desde Europa y Estados Unidos se organizan viajes turísticos a México, solamente para visitar la exposición de Frida Kalho y los lugares donde ella vivió. Frida marca su revancha.