Malnutrición infantil: ¿Qué pasará con la próxima generación?

Alicia Cruceira

Los seres humanos venimos en colores, formas y tamaños diferentes. Los hay bajos y altos, rellenitos y delgados. A pesar de la maravillosa diversidad que poseemos, la sociedad que nos rodea se empecina en uniformarnos de un determinado perfil.

En las épocas de Velásquez o Goya, el modelo femenino era más curvilíneo y pulposo. En las actuales, esas mujeres serían condenadas por su exceso de sobrepeso estético. 

No es de extrañarse, pues, que en el afán de ser poseedores de belleza y alejarse de una supuesta fealdad castigada por la sociedad consumista y globalizada, desde la más temprana infancia se incentive a los individuos a parecerse a los flaquísimos modelos estereotipados reinantes.

América Latina no es una isla en este mundo. Obesidad y desnutrición parecieran ser extremos de un mismo conflicto, pero en el fondo están ligados.

Gordura no es salud, pero tampoco la extrema delgadez es signo de vitalidad y de estar sano. 

La malnutrición es el resultado de una mala alimentación, ya sea por carencia de nutrientes o por exceso de alimentos ricos en grasas y azúcares.

Cuando se habla de desnutrición, no sólo se debe apuntar a los niños que carecen de posibilidades de alimentarse correctamente, sino a aquellos que por propia decisión deciden evitar el consumo de alimentos con la obsesión de verse más delgados.

En los últimos años se incrementó la consulta por bulimia y anorexia en niños a partir de los 3 años de edad, de ambos sexos y también en personas del sexo masculino, mayores de 30 años.

Los alimentos saturados de grasas, azúcares y harinas están al alcance de la mano de cualquier persona y la publicidad en los medios masivos de comunicación incita al desmedido consumo de ellos, apuntando a una supuesta "superación personal" de quienes los adquieren. Tal vez deberían regularse al igual que se hace con los relacionados a otros hábitos nocivos para la salud.

La TV y el uso de las computadoras invitan al sedentarismo, la pérdida de las relaciones interpersonales en la familia llevó al olvido a prácticas tales como paseos al aire libre, caminatas y juegos de equipo, los cuales apuntaban al solo placer de la actividad lúdica.

Hoy día muchos niños practican deportes pero con una finalidad altamente competitiva, lo que sumerge a los individuos en un profundo estrés debido a las exigencias a los que se ven sometidos. Quienes carecen de la motivación para desarrollar ciertas disciplinas deportivas, descargan sus deseos de competencia en los videos games y la comida "chatarra". Otros que buscan alcanzar la aprobación social por medio del cuerpo, se exigen hasta el extremo de poner en riesgo su salud, privándose de alimentos seguros y sanos, por el miedo de engordar.

Otros problemas ligados a los desórdenes alimenticios es la obsesión o preocupación extrema por la salud, centrada en comer lo más sano posible y una nueva patología, la cual se define de momento como la situación creada a partir de una excesiva práctica del deporte y de una obsesiva persecución de la belleza física. 

Los afectados son en su mayoría hombres entre 18 y 35 años que comienzan a dedicar demasiado tiempo, entre tres y cuatro horas diarias, a esa actividad y lo restan del resto de sus labores u ocupaciones cotidianas. 

Respecto a la obesidad, que se caracteriza por el exceso de tejido adiposo en forma absoluta o relativa a la masa magra (músculo, huesos, piel, vísceras) y que tiene como resultado la alteración en la calidad de vida y en su salud. Es un padecimiento generador de otras enfermedades (hipertensión, diabetes, cardiopatías, artrosis, etc) 

Algunas causas ambientales pueden ser: madres sobre protectoras, rigidez y falla en la resolución de conflictos familiares, falta de límites interpersonales en la familia, bajo umbral para repuesta a los conflictos, nivel socioeconómico, hábitos del grupo familiar, ansiedad, padres separados o fallecidos, lactancia o biberón, madres que han subido mucho de peso durante el embarazo .

De una u otra forma, el panorama es un tanto desalentador, ya sea por obesidad o por desnutrición la próxima generación carecerá de los muchos beneficios que aporta un óptimo estado de salud