| El Guevara de los disidentes |
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Fatma oussaifi |
"Denunciar al verdadero Che Guevara y a los idiotas útiles que lo idolatran" se titula la última novela del autor cubano Humberto Fontova, exiliado desde su edad más joven en los Estados Unidos, es miembro activo en el seno de la comunidad cubana de los Estados Unidos, la cual desde 1959, fecha del principio de la revolución, no deja de enriquecerse en filas de opositores al régimen del líder máximo y de abastecer de disidentes los barrios de Miami así como otras ciudades del sur de los Estados Unidos.
El último libro de Fontova, según declaró su autor en dos entrevistas a la agencia de prensa norteamericana " Cybercast News Service " (CSN) así como a " Front page magazine ", revista neo conservadora igualmente estadounidense constituye una obra clave para comprender la verdad sobre la revolución cubana y ver bajo sus verdaderos rostros dos figuras esenciales, la de Fidel Castro y de Ernesto Guevara. Fidel, ya había sido despeinado largamente en otro libro que enteramente le había consagrado y, en el cual, el líder máximo fue representado como "el tirano de Hollywood", expresión que igualmente era el título de la obra. Pero, el último libro del autor trata sobre todo la figura de Ernesto Guevara, dónde pretende denunciar su verdadero rostro y lo trata de manera innoble y sin el menor pudor. El escrito roza con la desmesura cuando en efecto el autor representa a este personaje histórico como un psicópata sediento de sangre humana y como un sádico que gozaba de la matanza.
Aún cuando otros autores ya habían puesto su acento concerniente al aura mística que rodea al médico argentino en vida, sobre todo después de su trágica muerte, y que fue adoptado por el grupo de barbudos revolucionarios, hasta el presente se habían levantado pocas voces contra él con tanto odio y rabia. Una rabia contra un hombre desaparecido desde hace 50 años, pero tan viva y violenta como el que se llevaría hacia alguien que acaba apenas de apuñalarnos o de traicionarnos. ¿Venganza o abuso de autoridad popular? ¿Fundamentos reales o argumento de venta? ¿Libertad de expresión o provocación intencional? Lo que se está seguro es que Humberto Fontova y su libro, no dejará de provocar una polémica respecto al hombre del habano y su mirada tenebrosa. El tee-shirt o el llavero que muchos tienen con su imagen, el propietario del bar de mi calle en París que había colgado un viejo póster de "Che" al lado de una ventana y muchos otros todavía, para todos ellos les será muy difícile de convencer la tesis de Fontova.
Humberto Fontova no deja de emitir críticas vivas en contra de ciertas producciones cinematográficas como fue la película de Robert Redford " Libreta de apuntes de viaje " justamente sobre la propia historia del Che y quien, según él, es sólo una versión altamente cuidada y bien maquillada de lo que fue la verdadera personalidad de Guevara. Una película que siempre, según el autor, gozó mucho de fuentes oficiales cubanas y que ha sido proyectada en los Estados Unidos sólo después de la bendición de Fidel Castro en persona. Ciertamente el productor de la película emprendió una gira latinoamericana con "Libreta de apuntes de viaje" y hasta efectuó una proyección privada para la familia de Ernesto Guevara antes de la proyección en los Estados Unidos. Sin embargo es difícil de creer que si Fidel Castro se hubiera opuesto a la proyección de esta película, por una razón cualquiera, que esta habría sido censurada. Con 17 millones de dólares a USA y cerca de 800 000 espectadores en Francia, esta superproducción de la industria cinematográfica norteamericana, que data del 2004, no habría sido obstaculizada su camino al éxito. El éxito oficial cubano es sólo un grano de arena en el triunfo mediático y popular del film. Es seguro que, la trayectoria de Ernesto Guevara, en un contexto de guerra fría y el de la revolución cubana, seguramente no ha sido escatimado por dichos o de los excesos propios a toda guerra. Fue un hombre fuerte y de carácter, acostumbrado a ver a la muerte de cerca, con todo lo que esto supone de autoridad, bañada en la amargura. Fue un hombre cuya personalidad no se construyó sin heridas y cuyo carácter no podía evolucionar de manera lisa en el contexto de la época. Pero tratarlo de sádico como lo hace Humberto Fontova parece ser no sólo un exceso puro sino una nueva coartada de desquite anti castrista y pro norteamericana. Es sabido que los mitos molestan, pero no hasta ese punto. Los lectores de Fontova nos lo confirmaran o no. |