Septiembre

Agustina Primo

Algo curioso me ocurrió. Fue la sensación de encontrarme sentada en el mismo lugar en el cual había estado hace un mes atrás, y creí, de repente, de que el tiempo no había pasado. De que estaba ahí desde hacía muchos días.... Pero luego pensé y creí que en realidad era un nuevo momento. Llegue a esa verdad cuando sonó el teléfono y la persona que estaba del otro lado de la línea me hizo recordar que, hace una semana yo no estaba sentada en este mismo lugar, sino que, yo también estaba del otro lado, y de vacaciones. Ahí llegue a la conclusión de lo difícil que se me hacia afrontar nuevamente la rutina, las obligaciones del día a día. Y todo esto tenía un culpable: el mes de septiembre. Sinceramente lo odiaba. Y pensar que antes me moría por su llegada, ¡cómo lo esperaba!.De esto hace un par de años atrás cuando mi visión era otra, mi vida estaba en otro lugar.

Me entenderán aquellos que vienen del mismo lugar de donde yo vengo, del nuevo continente, siendo más puntales, de Latinoamérica, donde septiembre es otra cosa. Es un mes el cual se lo asocia a los enamorados, a las flores, al sol, al canto de los pajaritos, a la vida al aire libre… porque el día 20 de septiembre es el día de los novios, el 21 es de la primavera. Estación del año ideal para enamorarse, traer hijos al mundo y todo lo relacionado al amor.

Y también ese mismo 21 de septiembre, en Argentina se festeja el día del estudiante, donde todos los compañeros de curso, se quieran o no, se unen con un mismo objetivo: hacer pici-nic, ya sea al lado del rió, en el parque o simplemente alejados a tan solo 10 metros del colegio, para comer, jugar a la pelota y tomar cerveza hasta olvidar que es lo que se estaba festejando.

Como pueden apreciar, de este lado del mundo, septiembre es sinónimo de alegría, festejos, amigos. Comienza el clima agradable, ya se avecina el verano, con esto el fin de curso y las vacaciones en el trabajo, navidad, año nuevo... Si, en septiembre se comienza a soñar, de ese lado del mundo el mes número nueve está asociado a la vida. Te da el empujón para llegar fresco al año nuevo.

Ahora, ¿qué pasa del lado viejo del continente? Donde las cosas son al revés que del nuevo lado.

Si, el mes de septiembre se vive diferente.

Comenzando por pensar en la palabra mágica, " rentrée ". Aquí ya empezamos con la peor asociación que se le podía hacer el mes de septiembre. Si algo podía arruinar lo poco que tenia de bueno este mes, era esta palabra tan temida. Porque con ella vienen muchas cosas feas a las cuales tememos. Los niños comienzan las clases. Compras para los niños que empiezan las clases. Vuelta al trabajo, de nuevo ver esas caras las cuales gracias al mes de agosto habíamos olvidado. La rutina. Volver a levantarse cada día a la misma hora para hacer lo mismo cada día. Comienza el frió, mes que trae el otoño, el cual le roba las hojas a los árboles, el cual seca la ciudad y por consecuencia, nos entristece. Llueve, nos engripamos, contagiamos a nuestros hijos, tienen que faltar al colegio, tenemos que faltar al trabajo para cuidar a los hijos que están en casa enfermos. Lo peor, no han pasado ni dos días que regresamos de nuestras vacaciones pero ya las hemos olvidado, enterrado, ya necesitamos otras.

Con todo esto ya estamos desbordados y lo peor no termina aquí, porque en octubre viene el segundo round, es el mes número 10 que trae verdaderamente la muerte para ese último pequeño agujerito de felicidad que quedaba en nuestras vidas, porque los cursos, trabajos y otras obligaciones que en septiembre no habían comenzado aparecen ahora. 

Si quedas de pie luego de este mes, ya puedes pasar el resto del año sin problemas. 

Este número 9 del año se hace querer pero también odiar. Todo depende de qué lado del mundo se encuentre uno.