Argentina: Santa Rosa a fuego vivo

Clementina Rossini

Aún viviendo en un sistema democrático, en Argentina persisten gobiernos de corte autoritario. Gobernantes que elegidos por el pueblo continúan bajo modelos nacional-autoritarios. 

Esto es lo que se está viendo en la capital de La Pampa donde el Intendente Juan Carlos Tierno, que asumió sus funciones el 10 de diciembre de 2007, desarrolla una política autoritaria y personalista fabricando permanentemente conflictos, a tal punto que a escasos días de asumir ya originó la renuncia de algunos de sus propios colaboradores más cercanos. 

Una serie de reformas y ordenanzas (aumento desmesurado de tarifas, creación de una Policía Especial, etc) que no fueron tratadas por el Concejo Deliberante, han sido las causas de una manifestación popular que rápidamente llevó su protesta a las calles.

El detonante fue cuando varias salas del edificio en que funciona el Centro Municipal de Cultura (CMC), y que son destinadas a talleres artísticos de diversas disciplinas, fueron asignadas a oficinas de otra administración que nada tiene que ver con la cultura. La versión del cierre del Centro Municipal de Cultura en la ciudad de Santa Rosa se comenzaba de esa manera. 

Los artistas, que debieron retirar sus obras que estaban expuestas en galerías y salas especiales, informaron a la población del desalojo y convocaron a la población de la ciudad a manifestar su disconformidad.

La convocatoria tuvo rápida resonancia y fue también el móvil para sumarse a la protesta de todos aquellos disconformes por las decisiones represivas que el intendente viene realizando. La manifestación de cultura se transformó así en una larga asamblea popular. 

La protesta en la calle molestó al Lord Mayor y lo manifestó cuando los medios de prensa reprodujeron los epítetos con que calificó a los manifestantes: "depravados mentales, sediciosos y culturosos".

A pesar que toda manifestación puede ser aprovechada para otros fines que no sean para los cuales fue específicamente convocado, la mayor concentración representó a la gente comprometida con las artes y la cultura que manifestaban por la pérdida del CMC. 

El cierre parcial de un lugar estrictamente creado para la cultura deja de ser de interés de la comunidad artística para convertirse en administración de la Policía Municipal.

A partir de esa primera convocatoria, diversas manifestaciones continuaron a producirse por las calles de la ciudad y a la que se le fueron sumando nuevas adhesiones de todas las instituciones que promueven la cultura. 

Las desmentidas del Intendente no alcanzan para calmar la efervescencia popular y algunos sectores piden hasta la destitución o la intervención del Municipio, atribución que sólo competente al Concejo Deliberante o al Ejecutivo Provincial en caso de situaciones graves que afecten la gobernabilidad de la ciudad.

Más allá que se llegara a esa instancia, en todo caso sería deseable que, el intendente que fue elegido para gobernar en democracia, modifique su conducta totalitaria. No se puede combatir la inseguridad con la violencia, la drogadicción con operativos de características novelescas, el ordenamiento del tránsito con multas siderales. 

Más que enfrentar a la gente que promueve el arte, el intendente debería convocarlos para discutir y encontrar soluciones de interés general en forma conjunta; prevenir es mejor que subsanar. 

La respuesta al autoritarismo municipal es la incitación a la desobediencia civil y logra que se coarte al diálogo como modelo de toda convivencia democrática. El pueblo le ha dicho no a las prácticas que provocan miedo, al vaciamiento de los espacios culturales, al lenguaje soez y a las acciones dictatoriales.

También rechaza el aumento desmesurado de tazas municipales (tarifazo), la instauración arbitraria de impuestos, la vigilancia, el control y la represión (con la creación de una Policía Municipal sin que se sepa las atribuciones que poseerá). 

Dentro de un Estado democrático, la paz y justicia a la que tienen derecho los ciudadanos depende de que las autoridades sepan escuchar los reclamos del pueblo, así como el de saber modificar actitudes.