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OPINIÓN |
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| ¿El ALBA de las Américas?
Hugo Busso Este escrito tiene como propósito recrear la interesante discusión desarrollada en la conferencia "Vientos de cambio en América Latina y Venezuela", de Edwin Zambrano Vidal, organizada por OLA en Paris, el 7 de abril del 2007. El conferencista, abogado, ex diputado venezolano y asesor de Hugo Chávez, abordó diversas cuestiones. Elegiremos lo concerniente a Venezuela y al ALBA, como alternativa de integración regional al ALCA. En segundo lugar, intentaremos introducir someramente la idea de "Socialismo del siglo XXI", que circula en torno a la idea y utopía Bolivariana de América. El debate sigue su curso en el presente, entonces, va "la primera piedra" después de la reunión…. Las preguntas de la conferencia dieron el marco del debate, pero evidentemente, no agotaron la discusión. Las cuestiones iniciales fueron ¿Asistimos en América Latina a un cambio de modelo social, luego del fracaso de las políticas neoliberales del Consenso de Washington?; ¿Es el ALBA realmente una alternativa a la perspectiva del ALCA y a las políticas neoliberales?; ¿Es la experiencia venezolana la tentativa más desarrollada del socialismo del siglo XXI?; ¿Es Chávez la nueva cara del populismo clientelar latinoamericano?, o su reverso, ¿es el líder de los procesos de cambio en América Latina? Es sabido que el reverso al triunfalismo estadounidense de la década de los 90, con sus políticas neoliberales acompañadas por los efectos desvastadotes de las mismas y la idea del "fin de la historia", se expresó en las resistencias políticas, inauguradas frontalmente en la revuelta de Chiapas, en 1995. Sin embargo, se considera que después de 1998 se empieza a articular más firmemente la plataforma del cambio regional. Expresado simultáneamente por el derrumbe de los gobiernos y de las experiencias neo-coloniales (con fachadas democráticas), controladas por el FMI y los Estados Unidos y las expectativas de los sectores sociales emergentes y victimas de tales procesos, en clara ruptura con las políticas económicas neoliberales. En términos generales, las políticas de privatización de los espacios y servicios públicos, acompañada por la hegemonía política y cultural liberal, generó su reverso inevitable: la revitalización de discursos latinoamericanistas, ambiguos y contradictorios, de izquierda, con tintes nacionalistas, populistas, socialistas e integracionistas, entre otras cosas, de no fácil de-codificación. Frente a la iniciativa del ALCA, que " mordió el polvo " en un rotundo rechazo popular de la región, la zona de libre cambio promovida por la política exterior norteamericana, surgió la reversibilidad de esa propuesta de mercado sin límites: el ALBA, la alternativa bolivariana de las Américas, con otros supuestos, principios y valores de integración. El norte del planeta tuvo una vez mas, la iniciativa de las integraciones regionales, luego de las experiencias históricas de las masacres mas "incivilizadas de la historia humana, durante siglos, que terminan casi definitivamente en la segunda guerra mundial. "Casi", ya que Sarajevo a mediados de los 90, marca el peligro siempre latente del comunitarismo cerrado que caracterizo los estados-nación europeos de otros siglos. La Unión Europea y la integración de América del Norte (Canadá, México y EEUU), marcaron el debate del modelo de integración del MERCOSUR. En este contexto, el ALBA es un proyecto que nace privilegiando la complementariedad entre los países, favorizando los más frágiles y reforzando el conjunto de la economía de los países integrados a diferencia de la propuesta rapaz de EEUU, en base a la fuerza. Los ejemplos no bastan pero marcan intenciones. Las propuestas concretas de Chávez, por ejemplo, respecto al salvataje financiero de la empresa SANCOR (cooperativa lechera de productores argentinos), es un claro ejemplo, que evitó que sea comprada por capitales multinacionales y que permite la ampliación de negocios y complementariedades regionales. La exportación de petróleo a bajo costo a países del Caribe, Cuba incluido, es otro ejemplo, mas conocido y que no agota las posibilidades de ampliación de esta lógica. Pero vale aclarar, Venezuela es un país con demasiados problemas internos de exclusión, marginalidad y pobreza, a pesar de las regalías petroleras. No es posible que Venezuela haga de banca a la región, tan solo podría dar señales de ese tipo pero que no alcanzan a contrarrestar las consecuencias negativas de la mundialización económica, modelo regional triunfante estadounidense e imitado por Europa y Asia. Otra característica a señalar, a contraposición de las fracasadas políticas neoliberales que caracteriza la mundialización económica en curso, y que son aun hegemónicas en la región latinoamericana, es el retorno a la discusión y a la puesta en marcha de políticas públicas referidas a poder de la gestión, los bienes y servicios públicos. Así como el Estado Venezolano ha tomado el timón estratégico de los hidrocarburos, la misma tendencia en Bolivia, luego del arribo al poder de Evo Morales con la nacionalización del Gas, luego del decreto del 1 de Mayo del 2006. En Argentina, si bien el actual gobierno no dio marcha atrás con las escandalosas privatizaciones del gobierno de Menen, hubo una pulseada referida a los precios y la tensión se mantiene aun. Petrobrás, el gigante Brasileño, vale aclararlo, es parcialmente una empresa nacional. El Estado controla 37 %, 49 % de las acciones están en propiedad de estadounidenses y el 11 % pertenece a testaferros del mismo país. El discurso de exportación norteamericano e inglés, de anulación de la presencia estratégica del estado se devela falso, hasta para los más desprevenidos. China, si bien de tradición comunista y economía capitalista, con Petrochina ha superado a Shell, siendo la sexta capitalización bursátil mundial. En 1999, sus sociedades operan en Venezuela, Sudan, Birmania, Azerbaïdjan, Kazakhstan, Indonesia, etc. La cínica "obligación" de privatizar, encontró sus limites en la estupidez pre-juiciosa y sobre todo, en las consecuencias para los países emergentes. Pero retomemos a Venezuela, que se presenta muy dinámica en su política exterior, y particularmente, su actual presidente, que se propone como referencia en la región, y en competencia mediática con Bush. Luego de su ingreso al MERCOSUR, ha jugado la carta de referente político y de alternativa de integración, como ya lo señalamos. En Cuzco, en una cumbre de presidentes señaló y propuso la consigna de "la política como locomotora, lo social como bandera, la economía como vía y la cultura como combustible". En el plano de la cultura y la información nació Telesur, la compañía televisiva que quiere informar de otro modo a los latinoamericanos. Esta funciona con sus partenaires argentinos cubanos, uruguayos y venezolanos. La integración regional puede ser mucho más fácil si no se limita sólo barreras aduaneras y a la sola ampliación del mercado. Los problemas de las integraciones culturales, ambientales y de seguridad, pueden ser complementarios y ocupar el centro de los procesos. El ALBA puede ser un proyecto de integración alternativo, si lo asumen más enérgicamente los gobiernos de los Estados actuales de la región. En tanto proyecto de integración que se apoye a desarrollar mecanismos cooperativos y comparativos, puede trascender la estrechez de la ganancia fanática del neoliberalismo. Reducir las asimetrías existentes entre el norte y el sur y tener políticas de compensación, para nivelar los diferentes desarrollos regionales, puede ser la diferencia básica a apoyar y proyectar desde la región latinoamericana. Para aportar, no solo ideológicamente, las soluciones a los problemas de la distribución desigual de la riqueza, la marginalidad y la pobreza creciente desde valores solidarios y emancipatorios. En síntesis: la propuesta del ALCA no hace diferencias ni las acepta, solo cuenta la asimetría de la negociación y la imposición de la fuerza. El ALBA en cambio, propone la integración positiva, donde puede hacerse efectivo el juego en donde todos ganen, a diferencia del neocolonialismo actual de transferencia asimétrica de capitales (económico, cultural, social, simbólico) de modo permanente. Desde esta perspectiva, ¿Cómo es posible definir lo que anunció Chávez como "Socialismo del Siglo XXI"? Una cosa es segura, se tata en primera instancia de crear las condiciones para una sociedad mas justa, una economía que sirva a todos. La empresa mixta puede ser una alternativa mejor posicionada que la estatización y la privatización total. La transición al socialismo del siglo XXI, en todo caso debería asegurar esta etapa ciertas condiciones básicas, sin grandes y traumáticas rupturas, que las termina pagando el "pueblo liso y llano", como es evidente en los últimos treinta años en América Latina. |
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