"De Edipo rey al Hombre Mercadería"

Graciela juarez

La Modernidad invoca a Edipo, a aquel que en el Politeísmo antiguo fue concebido como un "medio dios", a aquel que va a consumir todos sus deseos, a aquel que va realizar todos sus apetitos, entonces tiene que morir. Matará a su padre, se acostará con su madre y se reventará los ojos para que el "grupo pueda sobrevivir".

Sí, el 5° a. JC tenía que inventar esta Odisea para " que el grupo sobreviva ", entonces es necesario que " uno " entre ellos lo haga, es necesaria regular la Vida por esta violencia escrita desde ya en las leyes sagradas. 

Después de consumirlo todo, Edipo debe morir.

El Politeísmo es un método de reflexión que está revelado por todos los deseos y cada deseo está representado por un dios. Yo deseo amor? Entonces invoco a Afrodita! Deseo la perfección? ¡Llamo a Apolo! Deseo frenesí del sexo ¡Dionysos, vení, apúrate rápido!

Con Edipo, estamos también en el periodo de intersección que harán nacer las religiones monoteístas. El hombre va a construir la cultura judía cristiana, porque experimenta la necesidad de concebir que "un dios único", para que finalmente "este dios" esté en otro plano y liberarlo de todos los deseos de la tierra.

Tal vez así, el Hombre pueda regular sus pulsiones consumatorias devastadoras. 

Sí, entre el Politeísmo y el Monoteísmo habrá la existencia de estos dioses soberanos, que están al comienzo de todas las grandes religiones, soportando ellos mismos la presunción de establecer la armonía entre el orden del mundo y el orden social, el orden cultural y el orden humano.

Es en esta invención que el Hombre hace hablar al Mundo, como hacía hablar al mundo por el tótem o por el animal a cazar. Hacemos hablar al Mundo por dioses soberanos interpuestos, porque el soberano del mundo es pre supuestamente la encarnación del dios soberano.

El es también el orden que debe aportar a la sociedad, a fin de controlar la agresividad, desviarla hacia otros grupos y arreglar la agresividad interna por prohibiciones y imperativos.(ver J. Poulain.)

En efecto, el 5° a. JC deja con "Edipo" su legado para el mundo desde hace ya veinticinco siglos y nosotros somos sus herederos. Pero, Como hacer a la "Edad del capitalismo avanzado" para comprender a Edipo y a su inclinación o caída, con "el Hombre Mercadería"?

"El Hombre Mercadería" aparece como figura con el capitalismo avanzado donde la economía toma el lugar de la Política a fin de gobernar y regular el Mundo. "El Hombre Mercadería" constituye como "Edipo", la figura de un "medio dios" porque el capitalismo avanzado le promete ese rol en la medida que el se preste a satisfacer todos sus deseos. Para " El Hombre Mercadería ", Delfos es el teléfono celular, donde va a escuchar y hablar hasta hacerse morir, pero con una condición: de escuchar solamente lo que él desea escuchar. 

El es la representación de un "medio dios virtual", porque el trabajo no soporta más las reglas de los intercambios entre los ciudadanos, sino es en la mecánica misma de la consumición.

Los lazos sociales son también arreglados y ordenados por las leyes de la consumición. Si "el otro" me sirve, yo lo consumo hasta hacerlo morir, si "el otro" no me sirve, haré todo para matarlo, sea por su negación, o por diferentes técnicas de descuidos, hasta la guerra.

" El Hombre Mercadería " deviene un cuerpo en búsqueda de arreglar todos sus apetitos, entonces, " el otro ", debe justificar todas mis razones y decirme que Yo tengo la VERDAD, porque yo soy " un medio dios " y la VERDAD esta al origen de todas las religiones. Verdad y razón no se comparten porque a través mío habla el dios Soberano.

Esta caída, o inclinación antigua hacia el capitalismo avanzado se produce a la Edad Pragmática, (ver Rorty y su crítica en J. Poulain). La casa de Dios, allí arriba, desciende sobre la Tierra sobre forma pragmática.

Los deseos del Politeísmo, están ahora más cerca que nunca, en un auto, en una heladera, pero tampoco es en la imagen. Porque lo virtual es la embriaguez y la esencia misma del "Hombre Mercadería"… hasta morir de felicidad, gozar y morir de haber podido finalmente! consumirlo todo.

Entre tanto que el Hombre Mercadería, se hace morir de placer, habrá olvidado de dejar su aporte crítico a la construcción de otro Mundo… que espera.

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